Waiting for a sign. {Ávalon Gatewood}

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Waiting for a sign. {Ávalon Gatewood}

Mensaje por Ronan J Raynor el Lun Ago 11, 2014 10:11 am

La situación apenas era insostenible para Joshua Kramer: Le habían capturado, le habían pegado un tiro, habían arruinado su operación de tráfico de personas, y por encima de todo, habían amenazado a su Jefe. Fox no estaría para nada contento. Pero para nada, rememoremos lo que había hecho Josh a lo largo del día, o mejor dicho, contemos quien era Josh:

Para alguien que lo mirase desde fuera, Josh no era apenas alguien normal: Ni muy alto ni muy bajo, ni muy guapo ni muy feo, era... Absolutamente nada. Tenía una mujer y un hijo, y cada día, tras despertarse y alegrarse la mañana tanto él como su mujer, bajaba para desayunar a toda prisa y compartir vivencias con su hijo. Tras aquello, salía a trabajar: Encargado de transportes, se hacía llamar, y en cierta manera, así era.

Pasó toda la mañana en su oficina, comió fuera y siguió hasta el atardecer dentro de su oficina, tras aquello decidió que necesitaba comprobar por él mismo el estado de su mercancía, es por eso que se encaminó hacía el local que se encargaba de aquello: Un pequeño prostíbulo en el centro de la ciudad llamado “La Tarta Alegre”. Por el camino iba completamente distraido, y apenas notó cuando chocó con un joven que llevaba una gorra de beisbol.

Estos jóvenes...” Pensó Josh, volviendo a dirigir la vista hacia su telefono móvil, prestando atención a la leve conversación con su mujer cuando recibió el mensaje con la contraseña para entrar. Casi pareció que se abrió solo cuando lo leyó, y aún así, el texto del mensaje era realmente simple:

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Entró en el prostibulo de manera distraida, y le allí le llevaron a un almacén subterraneo, precedido de un guardia. Una vez dentro, lo único que tuvo que hacer era mirar la gigantesca pantalla que decoraba la estancia del sótano. Junto a su amigo Dimitri, pudo ver los rostros de las mujeres. Miles y miles de rostros, con carteles de “Vendido”, “En Subasta”, “Eliminada por estar fuera de plazo” se colocaron frente a él.

Sin embargo, su concentración se rompió en cuanto oyó la puerta. Tanto Dimitri, como sus dos guardias y el propio Josh se giraron hacia la figura que entraba. Con el rostro cubierto por un pañuelo y una gorra de beisbol, y llevando al guardia de la puerta como escudo humano, disparó contra los dos guardias de Dimitri, matandolos al instante. Josh se cubrió, al tiempo que Dimitri desenfundaba su arma y disparaba contra él.

Ronan se cubrió con la mesa de escritorio que había a su lado, pirateando rápidamente con su movil el ordenador que controlaba la alarma contra incendios. Habiendo llamado a la policía previamente, se había enzarzado contra su último caso: Un caso de tráfico de personas por parte del CCT, y eso le había llevado a falsificar su identidad y transladarse al Distrito 6: El Justiciero del Distrito 3, por primera vez en muchos años, pudo observar otro distrito.

Con una rapidez asombrosa para cualquier informático, accedió al sistema de control de incendios, disparando tanto las alarmas para que la gente saliera, como los aspersores que había en cada techo. Aquel gesto desorientó a Dimitri, mirando por la fuente del agua.

Fue lo último que miró.

Deslizandose sobre la mesa, Ronan disparó a Dimitri en la cabeza, y por último se acercó a Joshua Kramer, el famoso lider de esta célula del CCT. Llevaba semanas rastraendole, y cuando le encontró, lo primero que quiso era pegarle un tiro.

Pero le necesitaba vivo.

De todas maneras, el sonido de las sirenas de Policia estaba sobre ellos, por lo que optó por disparar a Josh en la pierna, para que no se escapase, y huir él. Cuando salió al exterior por la puerta de atrás ya era noche profunda, y la policía había acordonado el edificio. Se deslizó rápidamente por las sombras, pero no lo suficientemente rápido como para no ser interceptado por un Agente de la Paz.

.-¡Manos arriba!.-Le oyó gritar a sus espaldas. Ronan obedeció, pero lo que ignoraba el Agente era lo que había en sus manos. Con un simple botón de su movil, cortó toda la corriente que había en aquella manzana, inundando el callejón donde desembocaba la puerta de atrás. Se giró rápidamente, desenfundó su Defensa Personal y golpeó al Agente en la cabeza, noqueandolo. De nuevo, para Ronan, misión cumplida.

Salió del callejón, camuflandose entre la gente, bajando por fin el pañuelo que le ocultaba el rostro, pero sin alzar la mirada en ningún momento. La luz volvió al distrito, para iluminar a la figura de Joshua Kramer siendo transladada por la policía hacia su eterno encarcelamiento. Las pantallas que había sobre los edificios, esta vez, no mostraron los típicos anuncios del gobierno que los habitantes estaban acostumbrados a oir, no.

De nuevo, el toque personal del Justiciero, el toque personal del Hacker conocido como Section. Por las pantallas estaba la lista de gente que Joshua había logrado vender, y, junto a su imagen, un enorme letrero decoraba todas las imagenes.

Os vigilo

Ronan sonrió, orgulloso, al tiempo que se giraba, internandose en las calles.




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Re: Waiting for a sign. {Ávalon Gatewood}

Mensaje por Ávalon Gatewood el Sáb Ago 16, 2014 5:00 am

Llevaba desde el mediodía haciendo uso de las cámaras de locales, tiendas y comercios del Distrito 6 para no perderme ni un solo detalle. Se iba a llevar a cabo un delicado negocio en una planta subterránea de aquella parte de la Isla, y aunque no me correspondía hacerme cargo de dicha acción ilegal, no pude evitar estar alerta: no pretendía fiarme de los zopencos que había incluso en el propio CCT.
No me había esforzado por acomodarme en el ático que me había agenciado aquel día: simplemente, abrí mi maleta sobre la mesa del comedor y deposité el portátil sobre la mesita baja que había a los pies de un mullido sillón. No saqué nada de la valija, pero sí la mantuve abierta para coger fácilmente todo lo que fuera necesario. Me recosté un poco en el sofá, pero no aparté la mirada de la pantalla: en ella se encontraban muchos puntos de vista enfocados por diferentes cámaras del Distrito.
No me agradaba depender de nadie a la hora de trabajar, pero no habría sido capaz de arreglármelas sola si no tenía a alguien, físicamente, en el mismo lugar que yo. Había abandonado mi trabajo antes de tiempo alegando que debía asistir a una revisión médica y me desplacé, pasando completa y perfectamente desapercibida, hasta el Distrito 6. A pesar de que no tenía planeado pasar allí, como mucho, más de un día, me había llevado una maleta con todo tipo de precauciones.
Ni siquiera había hablado de forma física con el espía que me había encargado que trabajara para mí aquella tarde. Era, obviamente, de mi mismo bando, solamente que de rango inferior. Únicamente necesité asegurarle una importante suma de dinero que sería añadida a su salario mensual. Vaya, quizá lo prometido se extraviara en una transferencia bancaria y jamás le llegara.
El desgraciado se ocupó de hacer su trabajo: espiar. Hacía ronda tras ronda en la zona donde se llevaría a cabo el tráfico ilegal, mientras yo me mantenía alerta en el ático. En ningún momento di muestra de estar impaciente: mis movimientos eran tranquilos, y mi respiración acompasada. Todo estaba perfectamente planificado, pero aún así, una inquietud poco común en mí me indicó que algo iba a salir mal. Si no hubieran dejado aquella importante misión en manos de los necios de turno y me lo hubieran encargado a mí, no tendría aquella sensación.
El manto oscuro nocturno ya cubría el Distrito cuando el espía dio la voz de alarma. Me envió un mensaje mediante el móvil desechable que le había dado. Mi teléfono era idéntico al suyo, y el código que me había mandado, indescifrable. Pero yo lo entendí a la perfección. Sin perder el tiempo, me levanté. Guardé todo en la maleta, incluyendo el portátil, aunque saqué algunas cosas antes de cerrarla. Incluso estaba vestida para la ocasión: ropas cómodas y elásticas, del mismo color que la noche que había caído sobre la isla. Me eché una gabardina también oscura sobre los hombros, para así usar el bolsillo oculto en el que podía guardar la pistola. También me hice con el móvil y una navaja, por precaución. No dejé la maleta en el propio apartamento, pues si cometía algún error intentarían seguir mi rastro, y no podía permitirme dejar mis posesiones en el mismo sitio en el que había espiado la misión.
Cuando salí a la calle, el frescor de la noche mezclado con la leve brisa marina me azotó el rostro. Las botas no hacían ruido al caminar. El espía había tenido la sensatez de avisarme en cuanto atisbó el mínimo peligro para que así yo pudiera tener mi tiempo para llegar en el instante preciso. La trenza que me había hecho bailaba en mi espalda, como si tratara de apremiarme. Aún así, yo no me inmuté y caminé a buen paso, pero no corrí.
La gabardina se echó hacia detrás al recibir una ráfaga de viento, y me la anudé con el cinturón que le correspondía.
Por el camino, cuando ya oía las sirenas de los Agentes de Paz, envié un mensaje por el móvil de usar y tirar: Borra huellas. Yo me ocupo del resto. El código sería indescifrable si el teléfono caía en manos equivocadas.
Tampoco me inmuté cuando oí los disparos. Alcé la mirada y pude ver el luminoso mensaje del cartel en lo alto del edificio en el que se realizaba la mercancía. Pero también observé una escuálida (aunque no poco ágil) sombra oscura que se encargó de hacer que la pantalla chispeara antes de apagarse por completo empuñando únicamente unos alicates.
Arrasé el lugar con un vistazo rápido: los coches patrulla estaban aparcados de mala manera, y los Agentes de Paz se movían de un lado para otro. El CCT estaba bien organizado: tendríamos una tapadera incluso para el tráfico de personas, que culparía a cualquier delincuente para desviar las investigaciones. Por eso no me preocupó que los uniformados estuvieran internándose en el local para ocuparse de lo ocurrido. Captó mi atención una figura también oscura que se escabulló entre las largas y estiradas sombras de los edificios causadas por las farolas y su luminosidad hasta perderle de vista. No había nadie más: no podía fallar, tenía que ser la persona que lo había estropeado todo. Por eso mismo seguí sus pasos, internándome en la oscuridad de las calles. Tampoco podía dejarle escapar.


See how I'll leave with every piece of you
Don't underestimate the things that I will do


Bitch pls, qué estilazo tengo:
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